El valle libera, sin pedir permiso.
Sostienen la ciudad piedras inmensas, en muros infranqueables, en el suelo que parece más firme que lo habitual.
Los fantasmas y la mística, vencidos, se dejaron seducir por las luces de occidente.
Motivos de agobio, varios.
La exagerada amabilidad nativa.
La lluvia eterna que ya no inspira y que lastíma también a las paredes de barro.
Nuestras ilusiones truncas de concretar la quidditas del viaje (Macchu Picchu).
Plan B inobjetable, incancelable, el cómodo y atractivo reino de la luna.
Guitarras bilingües, efluvios artísticos (algunos verdaderamente fructíferos).
Aromas y sabores que alimentan el espíritu.
Dionisio juega de local también en Cusco.
El sopor final radica en lo extenso de la estadía.
Las voces del callejón se vaciaron.
¡Che argentino, boludo!
¡Compreme el gorro de alpaca, los cigarrettes o el poncho!
Los transas se multiplican como bacterias.
Porro, faso, cogollo, flor, canuto, coquita, hongos.
Amigo hagase un masaje, son 20 soles (no, no happy ending massage).
Negociando Ray Bans y relojes casio en la Plaza de Armas ya se agotó la magia.
Ya no es pintoresco.
Y encima no estás.
Ya no es pintoresco.
Y encima no estás.
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